BMW Serie 1 116i: Atributos deportivos a escala

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Raúl Toledano08 ene 2013
Probamos el compacto premium BMW Serie 1, el modelo más pequeño del fabricante muniqués que en su segunda generación, más grande y capaz, compite con los mejores atributos deportivos de la marca con un comportamiento impecable y un motor, gasolina de 136 cv, que elevan al BMW 116i Sport a la categoría del lujo a pequeña escala.
Cuando en 2004 BMW lanzó la primera generación del Serie 1, el segmento C era una categoría de prestigio rebajado por los propios fabricantes de lujo. Hasta entonces, BMW había apostado toda su suerte al Serie 3 Compact, un peculiar coupé de tamaño compacto derivado de la berlina media de la casa con escasa repercusión comercial y con la crítica a la contra. Casi una década después, la guerra entre las firmas de lujo por desbancar al líder Audi A3 está en pleno apogeo: Mercedes Clase A y Volvo V40 son dos modelos de nueva producción, Lexus CT es la apuesta híbrida de la división de lujo de Toyota, y este BMW Serie 1 es la segunda generación de un modelo completamente renovado: plataforma, diseño, tecnología y motores se examinan a continuación.
a favor-Motor gasolina Twin Scroll-Dinámica deportiva-Tecnología abordoen contra-Precio de opciones-Diseño conservador-Plaza central trasera
Disponible también en carrocería de tres puertas (en los próximos meses irán llegando paulatinamente las variantes coupé y cabrio, que podrían tomar como nomenclatura comercial la Serie 2), el BMW Serie 1 cinco puertas es más grande que el modelo que sustituye desde 2011. En total, son 4,32 metros de longitud (8,5 centímetros más que antes), 1,77 m de anchura (2 cm más) y una distancia entre ejes que pasa de 2,66 a 2,69 m, con un aumento también de los voladizos delantero y trasero que, entre otras, permite cubicar un maletero de 360 litros, 30 más que antes, más razonable para las cotas del segmento en el que compite.
Además, el ancho de vías (la distancia de rueda a rueda del mismo eje) se incrementa en 51 mm delante y 72 mm detrás, lo que dinámicamente repercute en un aplomo mayor y sobre todo en unas plazas más habitables. Delante, la baja posición en la que van colocadas las butacas transmite una sensación de ir más encajonados que en otros compactos pero al mismo tiempo, con la regulación del propio asiento y del volante, permite dar cabida a personas más grandes. Detrás, todas las cotas crecen (entre dos y cinco centímetros, según la marca), aunque, como en la mayoría de compactos, la plaza central trasera es inservible para viajes largos por su propio diseño y por el abultado túnel de transmisión. El ángulo de apertura y el tamaño de las puertas traseras son factores que tampoco juegan a favor en el acceso a la segunda fila, aunque BMW incluye como equipamiento opcional en este Serie 1 el asistente automático de puertas “Easy Entry", más típico en berlinas de representación. Hay más espacio interior para los pasajeros, pero no todo el que podría se esperar de un modelo que es 8,5 centímetros más largo
CONSERVADOR EN SU DISEÑO
A nivel de diseño, el nuevo BMW Serie 1 (F20 en código interno) recibe una evolución muy suave que incluso en un primer vistazo puede costar diferenciarlo del modelo anterior. Recibe parte de la genética de sus hermanos mayores, con una personalidad estética muy BMW –estilosa pero sin abrumar-, en la que el largo capó, una cabina claramente retrasada y una altura libre hasta el suelo muy baja agudizan el carácter deportivo y dinámico del modelo. Precisamente en el capó destacan unas nervaduras dirigidas hacia el logo de la hélice, con la característica doble parrilla de riñón un poco más abajo, dejando unos grupos ópticos delanteros más grandes, afilados y con luces diurnas de LED como principal novedad. El lateral, con toda la gama incluyendo de serie los intermitentes en unos retrovisores exteriores más grandes, apenas sufre cambios, y son ciertos ángulos más marcados en los tres cuartos traseros y delanteros, así como una zaga con nuevos pilotos más cuadradotes y separados de la luneta trasera, lo que le distingue claramente de su predecesor.

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La nueva gama BMW Serie 1 incorpora dos líneas de personalización diferentes, “Urban Line” (más sofisticada y elegante) y “Sport Line” (más deportiva), además de poder sumar el kit deportivo “M” que modifica el diseño exterior e interior. Con cualquiera de ellos, el BMW Serie 1 es un coche de alta calidad por sus terminaciones y tecnología abordo, al nivel de los modelos más caros del propio fabricante. En nuestra prueba a fondo de hoy, el BMW 116i con acabado Sport (24.600 euros de precio base) que nos presta la marca incluye algunos de los equipamientos que más pueden encarecer la factura final del producto, como por ejemplo: suspensión deportiva M adaptativa (1.300 €), asientos con ajustes eléctricos con efecto memoria (1.500 €), el cuero Dakota (1.800 €), el navegador profesional (2.800 €) o el Park Assitant con cámara de visión trasera (1.400 €), entre otros.Con cualquiera de los acabados, el BMW Serie 1 es un coche de alta calidad por sus terminaciones y tecnología abordo
Cuando conductor y acompañante se coloquen frente al salpicadero de este Serie 1 percibirán algunas novedades significativas, aunque con la discrección presidiendo la presentación interior como siempre ocurre en BMW. La instrumentalización, de corte conservador, incita a la deportividad con un potenciómetro digital que muestra la potencia y el par motor que desarrollas en cada momento; la luz ambiental cambiante en dos tonos, azul y blanca, decora un habitáculo que apuesta por el lujo razonable; la pantalla Control Display sobrepuesta en la zona central del salpicadero (de 6,5 a 8,8 pulgadas de tamaño en función del acabado) puede incluir un arsenal de ayudas a la conducción así como aglutinar sistemas de información, entretenimiento, navegación, y hasta un sistema de conectividad a internet “BMW Connected Drive” que ponen el colofón tecnológico.

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Nuestra unidad de prueba se apoya en el motor de cuatro cilindros en línea gasolina 1.6 Turbo Twin Scroll (esto es, sobrealimentación con tecnología de doble entrada), con 136 cv potencia (hay una variante de 170 cv) y 5,4 l/100 km de consumo mixto oficial, un perfecto equilibrio entre prestaciones y eficiencia como demuestran sus 8,5 segundos en el 0 a 100. Es un motor de funcionamiento muy suave, y con una respuesta más contundente (son 220 Nm de par motor máximo a 1.350 rpm) de lo que podemos esperar por su cilindrada y potencia, permitiéndonos acelerar y recuperar sin necesidad de subir mucho de régimen motor para obtener lo mejor de él. A este potencial mecánico se suma un consumo real ajustado de 6,3 l/100 km gracias al sistema de parada y arranque automática del motor durante las retenciones (de serie en toda la gama) y opcionalmente al modo “ECO PRO” que, regulando diferentes parámetros del coche, facilita convertirse en el rey de los consumos como si de un videojuego se tratase.El motor gasolina 1.6 Turbo Twin Scroll de 136 cv destaca por su notable respuesta a cualquier régimen y un consumo de combustible muy ajustado
En cualquier BMW Serie 1 se puede seleccionar (con un doble botón con flechas al lado del cambio) la respuesta dinámica en tres niveles, “Comfort”, “Sport” y el mencionado “Eco Pro”, de serie en todos los acabados, y  un cuarto escalón “Sport +” que se añade si eliges la línea de personalización “Sport Line”, variando la respuesta del motor/acelerador, la dureza de la dirección, la intervención del control de estabilidad y la rapidez del cambio automático (si es que lo incorpora).
Propulsado al eje trasero como es tradición en la marca, nuestro BMW 116i monta de serie un cambio manual de seis recorridos con un tacto muy deportivo, una dirección rapidísima y muy efectiva, y  la suspensión deportiva M de gran firmeza, que, junto al neutro reparto de peso entre ejes 50/50, dota a nuestro Serie 1 de una agilidad extraordinaria en curva.