BMW i3: Probamos el eléctrico más premium

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Diego Zotes07 ene 2014
Nos ponemos al volante de la última novedad de BMW, su primera incursión en electrificación del automóvil con un urbano muy práctico denominado i3 que busca ofrecer soluciones inteligentes para cuatro pasajeros, en un entorno de lujo, y con unas prestaciones excelentes propias de la marca alemana.
En estos días navideños, muy lluviosos por cierto, hemos tenido la oportunidad de ponernos al volante del vehículo más revolucionario en la actualidad de la gama BMW, el nuevo eléctrico compacto urbano i3, que bajo un diseño muy identificable con los modelos de la marca ofrece soluciones tecnológicas muy avanzadas.

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Nada más ver el i3 ya sugiere que nos encontramos ante un vehículo especial, por sus formas que a pesar de identificarlo como un BMW nada tiene que ver con los conceptos de automóvil que ha comercializado la marca hasta la fecha. Se trata de un coche urbano con unos escasos 3,99 metros de longitud, estrecho y bastante alto para lo habitual en la marca bávara, pero esto sólo tiene el fin de reducir al máximo los pesos y maximizar la funcionalidad y la habitabilidad interior.
Del diseño llama la atención cada detalle, desde la combinación de colores de la carrocería hasta las sugerentes formas de cada componente, pero sobre todo nos parece muy curiosa la forma escalonada de la superficie acristalada que imita la entrada de un enchufe doméstico, dejando una gran visibilidad para los dos ocupantes de las plazas traseras. El centro longitudinal de la carrocería de adelante a atrás está realizado siempre en color negro, desde el capó, hasta el portón trasero pasando por el techo de cristal, mientras que el paragolpes y los pasos de rueda prominentes realizados en materiales plásticos dibujan una zona inferior ensanchada. Los característicos riñones delanteros se presentan en formas rectangulares y enmarcadas con el nuevo color azul ecológico y las ópticas traseras iluminadas íntegramente por led se encuentran tras un cristal dentro del portón.Lo mejor en el i3 está en el interior, con unos detalles muy originales y lujosos cargados de funcionalidad para cuatro pasajeros
Pero lo mejor nos espera en su interior, donde nada más subirnos a través de las ligeras puertas de apertura asimétrica nos recibe todo un compendio de elementos lujosos y tecnológicos enmarcados en un ambiente muy zen y relajante. Todo es sencillo a la vista pero no simple. Los materiales son de primera calidad en esta versión alta de gama y están muy bien distribuidos, con dos pantallas de grandes dimensiones que nos mantienen informados de todo lo que sucede, una tras el volante donde se muestra la velocidad, la potencia solicitada y la autonomía restante, mientras que en la otra en el centro de la consola se reflejan los datos del sistema i-Drive y se manejan todas las funciones electrónicas, de ajustes del vehículo y del sistema de navegación e infoentretenimiento, así como la conexión a internet.

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En el habitáculo destacan varios elementos por encima del resto, el protagonismo de la consola central con su inmensa pantalla central por un lado, el volante de dos radios con su pequeña pantalla y un brazo saliente por el lado derecho donde encontramos el selector giratorio del cambio por otro, así como el gran espacio disponible entre el salpicadero por la parte inferior con un túnel central separado de las plazas que se presentan con unos asientos realizados en materiales de exquisita apariencia combinando piel reciclable con tela que resultan sumamente atractivos.El motor eléctrico rompe con todos los prejuicios que aseguran que lo eléctrico es incompatible con lo dinámico y prestacional
Pero la otra gran sorpresa nos la encontramos en el motor, que consigue romper con todos los prejuicios establecidos hasta la fecha de que es imposible disfrutar de una conducción prestacional en un coche eléctrico. Combinando un ligero chasis realizado enteramente en fibra de carbono con un propulsor exclusivamente eléctrico que entrega una potencia equivalente a nada menos que 170 cv, podemos hacernos una idea de las prestaciones que consigue. Como en todos los coches eléctricos la aceleración es inmediata gracias a la entrega de su elevado par motor de 250 Nm desde que se pisa el acelerador, sin ningún tipo de retardo, combinado además con un absoluto silencio y calidad de rodadura gracias a un chasis impecable.
La jaula del habitáculo de la carrocería realizada por primera vez en un vehículo de serie en polímero reforzado con fibra de carbono que se coloca sobre un subchasis de aluminio brinda al i3 una gran ligereza, pero además una estabilidad excepcional que se deja notar en el comportamiento dinámico. Resulta sorprendentemente rápido de reacciones, con una dirección muy directa de gran ángulo de giro que permite hacer maniobras en el mínimo espacio. La estabilidad es máxima entre otras cosas porque la situación de las baterías es bajo el piso del vehículo, lo cual mantiene un óptimo reparto de pesos y un centro de gravedad muy bajo.El i3 llama la atención por su silencio absoluto, el impresionante empuje de sus 170 cv y la capacidad de retención exclusivamente de motor
Una nota curiosa que nos ha llamado la atención es que prácticamente no es necesario tocar los frenos, por lo que estos durarán casi toda la vida del vehículo, puesto que en deceleración el efecto de frenado es tan grande que llega a detener el vehículo. Un aspecto al que va a haber que acostumbrase, puesto que es muy diferente al resto de coches convencionales. La aceleración sorprende por su inmediatez y contundencia, alcanzando los 100 km/h en 7,2 segundos, cifras que barajan cantidad de coches deportivos, mientras que el cuentakilómetros hace tope en 150 km/h.
La autonomía inicial que nosotros vimos nada más subirnos en nuestra unidad exclusivamente eléctrica era de 162 km, suponemos que con una carga completa, algo que se puede aumentar ligeramente o reducir drásticamente dependiendo de la conducción que llevemos a cabo. Nuestra conducción durante la prueba fue dinámica, evidentemente, para ver lo que daba de sí este sistema de propulsión, y la verdad es que nos sorprendió gratamente puesto que fue bastante generoso con el consumo de energía. Aunque como comentábamos, si se conduce de forma ágil y rápida la autonomía puede bajar drásticamente, pero lo mejor de todo ¡es que podemos cargarlo con cualquier enchufe de casa!
Para los más viajeros está disponible por 4.500 euros un pequeño motor de combustión bicilíndrico de 650 cc y 34 cv que va generando energía para convertirla en electricidad y mover al vehículo cuando se agote la energía disponible en la batería, con lo que se pueden afrontar viajes largos sin problema. Además el consumo medio de este propulsor es de tan solo 5 litros a los 100 km.