BMW 640d Gran Coupé: Gran berlina diésel con alma deportiva

bmwdportadagrancoupe_c37cede409f2c24dfd99d8328.jpg
Raúl Toledano29 ago 2012
Probamos la primera berlina deportiva de cuatro puertas de BMW, el Serie 6 Gran Coupé, que con nuestra mecánica diésel 640d se convierte en una obra colosal de eficiencia, confort y prestaciones. Además, incorpora sofisticadas tecnologías en materia de seguridad.
La nueva interpretación que BMW ha dado a su coupé Serie 6 toma el apellido de Gran Coupé, una berlina deportiva de cuatro puertas y batalla alargada para ser más condescendiente con los pasajeros traseros. Basada en el prototipo BMW Concept CS presentado en el Salón de Shanghái de hace cinco años, la nueva fórmula del fabricante de Baviera se ha hecho esperar más de la cuenta pero ya está entre nosotros, con dos motores en liza, uno diésel (640d de 313 cv) y otro gasolina (640i de 320 cv), un nivel de acabados y confort de marcha que envuelve a todos los pasajeros, y un tremendo arsenal de equipamientos tecnológicos a disposición del exigente cliente BMW. En el último trimestre de 2012, BMW lanzará una versión tracción integral Xdrive para el motor gasolina V8 de 450cv.
a favor- Conjunto motor/transmisión – Estabilidad y confort de marcha– Tecnología a bordoen contra- Precio equipamientos opcionales – Un 4+1 discutible– Rivales muy asentados
No es que de la noche a la mañana la Serie 6 de BMW se haya transformado en una berlina de representación –ni mucho menos puede posicionarse en el Segmento F, terreno de los buques insignia de las marcas Premium, BMW Serie 7, Mercedes Clase S, Audi A8 o Volkswagen Phaeton-, pero sí que ha sufrido una ganancia en centímetros considerable en prácticamente todas sus cotas. Respecto a las variantes coupé o cabrio, nuestro protagonista de hoy gana 12 centímetros de largo (quedándose en cinco metros justos) y 11 centímetros en la distancia entre ejes o batalla (2,97 m). El resultado final es que BMW ya tiene su primera berlina de silueta coupé y cuatro puertas para pelear contra los, Porsche Panamera, Audi A7 o Mercedes CLS, el pionero del segmento.El Gran Coupé es 12 centímetros más largo que el Coupé y la batalla de casi tres metros le ha permitido a BMW añadir las amplias puertas traseras
Con unos asientos que se mantienen inalterables respecto a la carrocería corta, el nuevo reto de BMW se centraba en dotar del suficiente espacio a las plazas traseras como para realizar grandes desplazamientos. ¿Lo ha conseguido? En parte sí que se puede hablar de un perceptible aumento de la habitabilidad. La nueva posición del pilar central y las puertas traseras de acceso directo ya son un plus en cuanto a confort, amplitud y bienestar. Además, el ligero incremento de la altura hasta el techo de 23 mm y la baja posición de los asientos (traseros y delanteros) permiten soñar con cómodos viajes a personas más corpulentas.
A diferencia del resto de rivales, el BMW Serie 6 Gran Coupé se configura como un 4+1 y no como un 2+2. El truco reside en que BMW ha conseguido homologarlo como un cinco plazas dejando espacio para un pequeño respaldo central trasero que de ser ocupado por alguien tendrá la incómoda experiencia de tener que salvar el prominente túnel de transmisión abriéndose de piernas hacia las plazas exteriores y sentirse como un gimnasta olímpico en pleno ejericicio de contorsionismo. Además, la capacidad final del maletero se mantiene inalterable respecto al coupé, 460 litros (ampliables hasta los 1.265 l), con unas formas muy regulares, una amplia boca de carga y mucha profundidad. Se queda en la zona templada de la categoría: 445 l ofrece el Panamera y 535 el A7.
MUCHO MÁS QUE DOS PUERTAS TRASERAS POSTIZAS
Hay un adjetivo muy presente en el análisis de cualquier profano o experto en la materia ante la nueva obra de BMW: elegante. Desde luego que lo es por su alto nivel de cuidado interior, también es admirable la calidad en su puesta punto, pero BMW no ha querido que esta variante Gran Coupé se reduzca a ser un calco del Serie 6 Coupé con dos puertas traseras postizas, y le ha dotado de un conjunto exterior de lo más atlético, que rezuma a partes iguales agresividad y señorío. Con el clásico morro estirado y una zaga compactada, es en el perfil donde encontramos importantes novedades, con un agregado trasero alargado desde el pilar B dibujando una caída hacia el pilar C muy armoniosa y rematada por las elegantes ventanillas traseras sin marco.
Este dibujo exterior tan afilado todavía sufre un giro de tuerca más al incluir nuestra unidad de prueba (BMW 640d Gran Coupé) el kit de personalización deportiva M que añade llantas de 20” (también pueden ser de 19”), faldones y taloneras características, y en el interior todo tipo de inserciones cromadas, además de un volante deportivo. Como alternativa a tanta deportividad, BMW ofrece en su nuevo Serie 6 Gran Coupé unos exclusivos colores mate para la carrocería denominados “BMW Individual”. La cantidad de equipamientos opcionales presentes en la gama y los diferentes grados de personalización con los que cuenta el cliente, hacen difícil pensar que se puedan encontrar dos BMW Serie 6 Gran Coupé idénticos.
El acabado interior, la calidad de los materiales y el ordenamiento de todos los mandos de gestión son simplemente extraordinarios. Todas las piezas están impecablemente ajustadas. De serie, todos los asientos son de piel y con regulación eléctrica. En concreto, el puesto de conducción es fantástico, tanto por agarre como por comodidad al paso de los kilómetros. El conductor, además, se beneficiará de un tablero de instrumentos ordenados hacia él, con el mando inteligente iDrive colocado como si fuese una prolongación de su mano derecha y agrupando buena parte de las funciones de información, navegación, audio y sistemas de seguridad.

bmwserieapoyo_9c56fce97325654c9506bcc0a.jpg

En este último apartado es importante recalcar el esfuerzo de BMW, apostando por la tecnología más exclusiva del mercado. No de puede hablar de que ninguno de los asistentes en materia de seguridad que incluye el Serie 6 Gran Coupé sean novedosos, pero sí que todos ellos individualmente funcionan de manera satisfactoria: visión nocturna con reconocimiento de peatones, sistema de cámaras con visión 360º, advertencia de cambio de carril involuntario, la información proyectada en el parabrisas con el Head-Up Display, el sistema de frenado automático en caso de inminente colisión frontal y el navegador con reconocimiento de señales de tráfico.
Todo este compendio tecnológico ofrece muchas ventajas y dos principales inconvenientes. El primero, seguramente, no sea un problema para los potenciales clientes de BMW: la factura, que de base en el 640d Gran Coupé es de 89.500 euros (1.9000 € más que el 650i) pero que sumando y sumando opciones en nuestra versión de prueba se asoma a los 110.000 €. La segunda desventaja es el exceso de información con el que se encontrará el conductor, que puede despistarse y dejar de prestar atención a la carretera.Altos niveles de personalización que incluyen el kit deportivo M, nuevos colores mate, y todo el arsenal tecnologico opcional puede incrementar notablemente la factura final
MOTOR DIÉSEL 3.0 LITROS TWINTURBO Y 313 CV
Mecánicamente, el protagonista de hoy se mueve al ritmo de la generación de motores TwinTurbo de la casa. BMW ha dotado a su propulsor diésel 640d de un cubicaje colosal de 3.0 litros de cilindrada con doble turbo secuencial, inyección directa y un cambio automático/secuencial Steptronic de ocho velocidades rapidísimo (conducción más deportiva) y silencioso (yendo tranquilos). En ciudad o en carretera, a ritmo suave o más desenfrenados, cuesta descifrar al 640d como un motor diésel, ya que por respuesta, funcionamiento o incluso entrega de sus 630 Nm de par máximo disponibles desde 1.500 rpm se aproxima a un gasolina de similar potencia.
En todo momento, nos encontramos con un “motor lleno”, esto es, con un amplio margen de aprovechamiento de su régimen motor. Configurando la respuesta deportiva del cambio y accionando los modos de conducción Sport o Sport+ (gracias al chasis adaptativo BMW, que modifican la suspensión, sensibilidad del acelerador y el nivel de control de tracción, con un total de cinco programas que incluye el modo de conducción eficiente Eco Pro), prestaciones y rendimiento deportivos están garantizados en un coche a propulsión: 250 km/h de velocidad punta y 5,4 segundos de aceleración de 0 a 100 km/h, cifra exactamente igual que el otro motor 640i gasolina.Mecánicamente sorprende por su notable relación prestaciones/consumo y porque empuja desde muy abajo y estira hasta muy arriba del régimen motor
Todas las versiones llevan de serie el sistema Auto Start/Stop. En nuestro 640d el consumo medio homologado es de 5,5 l/100 km, una cifra difícilmente alcanzable en una conducción realista con 313 cv de potencia, pero los 8,1 l/100 km que marca el ordenador de abordo después de extraer todo el potencial de un motor de 2.993 centímetros cúbicos y seis cilindros en línea, habla a las claras del esfuerzo de BMW en materia de eficiencia dinámica.
En marcha, la insonorización del habitáculo es genial y en todo momento se percibe una gran estabilidad por carretera abierta gracias a su larga batalla y a la baja posición de conducción. El asfalto se siente cerca, pero ni en los programas de conducción más deportivos es un coche incómodo. La amortiguación de dureza variable, unas barras estabilizadoras activas y la dirección activa, ni mucho menos te alejan de altos niveles de efectividad (nuestro Serie 6 puede entrar muy rápido en curva con mínimos balanceos), pero sí que desnudan verdaderamente el alma de este Gran Coupé: más berlina que deportivo.La insonorización del habitáculo es genial y en todo momento se percibe una gran estabilidad por carretera abierta gracias a su larga batalla y a la baja posición de conducción