BMW 320d Touring: Pisada de gigante

a fondo :: BMW 320d Touring 1
Raúl Toledano26 may 2010
El BMW 320d Touring es un gran coche, de comportamiento impecable, un chasis que lo aguanta todo y una suspensión a medio camino entre la comodidad y la deportividad
Pisada de gigante
Cuesta no engancharse de un coche que apoya con poderío, aplomo. La pisada de un gigante de 184 cv: el BMW 320d Touring, asociado a la tracción total XDrive. Tremendo, colosal, en vías rápidas, esta versión 1.665 kg es una actualización de la generación 2005. De hecho, sus cambios, tanto por dentro como en sus costuras, son muy ligeros. ¿Para qué cambiar algo que funciona? La marca alemana mantiene en esta unidad diésel el turbocompresor con inyección directa por common rail. Se ofrece por un precio base de 41.200 euros, lo que no se antoja excesivamente caro si se tiene en cuenta la gran habitabilidad y espacio que percibirán sus ocupantes, y lo confortable y estable que resulta su marcha. Su carrocería versátil y una eficiencia dinámica fuera de sospecha colocan a este BMW listo para llevarse un gran trozo de la tarta que se reparten entre modelos Premium, como el Mercedes Clase C o Audi A4, y también generalistas, Honda Accord o Mazda6.
a favorChasis y comportamientoCapacidad interiorTracción XDriveen contraSin quinta plazaPocos retoquesAjustada dotación de serie
Tan sobrio resulta, ahí, posando para la cámara, con la curvatura justa para no defraudar a los que aspiran a un diseño vanguardista, que este BMW ha pulido pequeños pero necesarios detalles. Por ejemplo, a primera vista lo que más nos llama la atención es el crecimiento de sus retrovisores, antes demasiado pequeños, nuevos diseños en faros, pilotos o tapa de maletero, y lo más importante: el ancho de vías crece hasta 6 mm en las ruedas delanteras, por 24 mm en las traseras debido a las nuevas llantas y al diferente diseño del soporte de la rueda. Con detalles cromados repartidos por su contundente musculatura, este BMW mantiene el juego de suspensiones, muelles y amortiguadores, con un comportamiento relativamente deportivo para ser una variante con carrocería familiar. A pesar de su notable peso, el gran trabajo de chasis es tan brillante que en ninguna situación nos sentimos superados por sus dimensiones, al contrario, es un coche fácil de llevar.
Agraciado en su comportamiento dinámico, el BMW Serie 3 Touring incluye barras en el techo, lo que le aporta un aspecto más campestre para unas dimensiones totales de 4.527 metros de longitud, 1.817 m de anchura y una altura de 1.418 m. Estas cotas le dotan de un gran espacio en la parte trasera, donde un portón perfectamente integrado en la figura del coche, se abre dando paso a un cofre de 460 litros, 1.385 litros con la segunda hilera de asientos abatida. A nivel de acabado es un coche inmaculado, acorde con lo que estamos pagando, todo está perfectamente acabado y forrado, para resultar sumamente agradable en su espacio vital. Buscando y buscando, sólo encontramos un agujero, precisamente en la parte superior del maletero, donde hay dos tiradores para abatir los respaldos de los asientos traseros que quedan con la chapa a descubierto.
La sensación final después de probar a fondo un BMW 320d Touring es la de haber tenido entre las manos un gran coche, de comportamiento impecable, un chasis que lo aguanta todo y una suspensión a medio camino entre la comodidad y la deportividad. Rodar con este BMW es una auténtica gozada, gracias a su tracción total, que mantiene la filosofía deportiva (a pesar de su carrocería familiar) de la marca, en un coche que resulta ágil para abordar carreteras más viradas y lentas. Además, como colofón, la mecánica BMW en ciclo diésel sigue siendo muy silenciosa, recordando a un motor gasolina. Confortable para viajes largos, este BMW, según cifras oficiales alcanza los 228 km/h y acelera de 0-100 km/h en 8,2 segundos, para un consumo mixto de 7 l/100 km.
Soberbia calidad
El restyling de este Serie 3 alcanza el exterior, donde percibimos un frontal más afilado, con un largo capó que nace en la doble parrilla ovoide en posición vertical y unas ópticas de diseño restaurado. Mientras que en la zaga, pilotos y defensas son de nuevo cuño, repercutiendo en una línea de cintura esculpida en trayectoria ascendente y con unas llantas de 17 que alegran al personal. Lo cierto es que entre los detalles cromados que se extienden a lo largo de su cuerpo, los faros de doble xenón con función de alumbrado diurno y las barras en el techo, la exclusividad de la unidad no se puede poner en cuestión. Las extravagancias no existen, pero sí que la mano de barniz era indispensable en términos de aerodinámica, con un Cx de 0,27 que le convierten en un coche sumamente eficiente.

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La calidad del interior, se mire desde donde se mire, es soberbia. Empezando por el mando de gestión integral iDrive, que sirve para manejar todos los sistemas de audio, navegación o entretenimiento, reflejándose toda la información de manera intuitiva sobre una pantalla en color de 8,5 pulgadas. Evidentemente, la función estrella es el navegador Professional con un disco duro de 80 Gb, por el que nos tendremos que rascar el bolsillo, pagando más de 2.200 euros. El volante de aro grueso, los mandos eléctricos de regulación de los asientos delanteros y el cuero, que también se oferta como extra en esta unidad, le colocan a la cabeza del segmento. En esta gama del Serie 3 son de serie las fijaciones Isofix en los asientos traseros y los apoyacabezas activos (se levantan 40 mm y se adelantan 60 mm en caso de golpe por detrás) en los delanteros, seis airbags, cinturones de tres puntos en las cinco plazas y control de estabilidad, mientras que el sistema de iluminación adaptativa es opcional. Resulta, pues, una dotación de serie muy justa para lo que pagamos.
Con una quinta plaza inutilizable para trayectos largos porque el respaldo es duro, estrecho y convexo, este BMW no parece un coche excesivamente ancho en las plazas traseras, donde dos pasajeros viajarán cómodamente, disponiendo de dos salidas centrales de aire, de luz general y de dos luces de lectura de mapas, orientadas hacia las banquetas laterales. Si nos centramos en la parte delantera del habitáculo, el reposabrazos situado entre ambos asientos se desplaza longitudinalmente, molestando a la hora de cambiar de marchas. En el interior de este cajetín hay una instalación para conectar un teléfono móvil, una toma de corriente, un pequeño hueco para dejar llaves, un conector USB y un mini-jack. Además, en el bloque de dirección, a la izquierda del volante, hay otra guantera muy práctica para depositar más objetos. Ya comentamos anteriormente lo sobresalientemente espacioso que es el maletero.
Potencia silenciosa
El 320d xDrive Touring prosigue con la política de eficiencia mecánica de BMW. Así, incluye el Brake Energy Regeneration, un sistema de recuperación de energía en fases de frenado y retención para recargar la batería; el Air Vent Control, un mecanismo que cierra unas persianas tras la parrilla frontal cuando no se requiere mayor refrigeración, lo que mejora la aerodinámica; un indicador de momento óptimo para cambiar de marcha; y función Start&Stop de parada y arranque automático del motor, el cual se puede desconectar manualmente.

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Es un motor asombroso, desde 1.200 rpm, en quinta o sexta, se puede hundir el acelerador, que el coche responde a la demanda solicitada. Probablemente sea mejor no conducir de esta forma, para no perjudicar al propio motor y al embrague. Sin embargo, al corroborar su fuerza desde cualquier punto del cuentarrevoluciones y con cualquier desarrollo (por cierto, bastante largos para ser un motor diésel) nos sorprende todavía más la ausencia de vibraciones y ruidos. Es un propulsor suave, silencioso en marcha y al ralentí. El ruido de rodadura tampoco es perceptible. La filtración de las irregularidades del asfalto es total, manteniéndose las suspensiones del modelo anterior.
Este dos litros de consumo realmente contenido (7 l/100 km) es ideal para combinar largos trayectos con recorridos cortos por ciudad. Eso si, disfrutemos plenamente de su ADN en alguna expedición de fin de semana. Su tracción total, de naturaleza electrónica, es similar a la que equipa el BMW X3, aunque con el mismo dispositivo de engranajes del Serie 5 xDrive. Con adherencia óptima, el coche tracciona a las ruedas traseras, pero el embrague multidisco que equipa conecta las delanteras ante falta de grip hasta un máximo del 50%.
Con una potencia máxima de 184 cv y un par motor de 380 Nm a las 1900 rpm, este modelo equipa una transmisión manual de seis velocidades. Su tracción total xDrive, junto al control de estabilidad DSC y el de tracción DTC, frena la rueda que pierda agarre, evitando que el coche subvire o sobrevire ante cualquier adversidad. Además, al más puro estilo todoterreno, el Serie 3 incluye control de descenso, pudiendo adentrarse con cierta pulcritud por caminos de poco dificultad.