BMW 218d Active Tourer: En tierra hostil

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Raúl Toledano21 ene 2015
En la tierra hostil de los monovolúmenes capaces y versátiles aterriza el primer BMW tracción delantera de la historia, el Serie 2 Active Tourer, con el ADN deportivo y premium de sus hermanos de gama pero sin experiencia sobre el terreno de la racionalidad. Lo probamos con su motor diésel 218d de 150 cv de potencia, ahorrador y rápido.
No existe un monovolumen en el mercado con una calidad de construcción y un comportamiento tan dinámico como el Serie 2 Active Tourer de BMW; ni siquiera, el Mercedes Clase B, su gran rival. A partir de aquí uno puede cuestionarse el nuevo concepto de la marca bávara desde una perspectiva sentimental -¿cómo BMW puede haber sido infiel a la propulsión?- o desde una óptica racional -¿cómo un monovolumen de 4,34 metros, cinco plazas y un maletero grande puede costar, sin contratar extras, 30.000 euros?-.
Descolgados uno y otro prejuicio, el BMW 218d Active Tourer es un turismo realmente práctico y amplio por dentro, con soluciones comunes a las utilizadas por sus rivales naturales (Renault Scenic, Ford C-Max o Citroën C4 Picasso) y además con otras muchas más lujosas y sofisticadas que, junto a su imagen exterior (parece un Serie 1 hinchado) tan personal, lo hace un monovolumen compacto muy apetecible y que despierta la curiosidad del gran público.

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Para transportar pasajeros y carga a pleno confort, BMW mantiene unas proporciones tan elegantes (nuestra unidad incluía el acabado Luxury Line) como deportivas (1,80 metros de anchura y 1,58 m de altura) para lo que se estila en la categoría, aunque sin olvidarse de lo que realmente importa al cliente: la carrocería elevada y junto a ésta el puesto de conducción; la tracción delantera, para no mermar el espacio de las plazas traseras y del maletero; las zonas acristaladas generosas para garantizar la visibilidad, o un portón de gran tamaño con un borde de carga a baja altura.
a favor- Calidad de fabricación- Interior amplio y versátil- Consumo y respuesta motoren contra- Pomo del cambio- Precio elevado- Plaza central
A partir de estos patrones no se discute el ADN de BMW, con la parrilla ovoide dominando el frontal, unas ópticas afiladas, o un parabrisas más tendido de lo habitual, en la parte delantera. La cintura guarda el equilibrio entre funcionalidad y diseño, llegando a una zaga donde los faros de gran tamaño al estilo de otros modelos de la casa invaden las aletas, el spoiler superior sobre la luneta trasera y unos paragolpes más abombados, dibujan una apariencia muy BMW.

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Como podréis ver este Active Tourer tiene poco o muy poco que ver con los otros modelos de BMW que utilizan la nomenclatura Serie 2: Serie 2 Coupé y Cabrio, ambos a propulsión, con dos puertas laterales y tapa de maletero, y con una altura total claramente aminorada. El Serie 2 Active Tourer difiere de principio a fin con esta geometría, para centrarse en un habitáculo espacioso y luminoso, con una generosa batalla de 2,67 metros para que lo pasajeros traseros viajen holgados y con sus respectivos equipajes.
Detengámonos en las plazas traseras, que destacan por la altura libre hasta el techo y por el espacio para las rodillas, incluido un hueco poco frecuente en un BMW como el que hay para colocar los pies por debajo de las butacas delanteras. Las tres plazas traseras, también las delanteras, van claramente elevadas, teniendo una perspectiva del entorno muy acentuada. A lo ancho, el BMW Serie 2 Active Tourer no es tan sobresaliente, y la plaza central tiene un respaldo duro y queda penalizado por el voluptuoso túnel central. El acceso al habitáculo es bueno, aunque el ángulo de apertura de las puertas traseras no es extraordinario. Por último, los pasajeros traseros disfrutan de dos salidas del sistema de ventilación colocadas en la prolongación de la consola y una toma de corriente de 12 voltios. Como la mayoría de sus alternativas, las plazas posteriores pueden abatirse, inclinarse los respaldos y desplazarse longitudinalmente en 13 centímetros.

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El otro gran plus en practicidad del Serie 2 Active Tourer está en el maletero, como mínimo de 468 litros frente a los 360 l del Serie 1. Esta cifra varía en función de la posición en la que vayan colocadas las plazas traseras, pudiéndose abatir los respaldos en tres partes (40:20:40) hasta conseguir 1.510 l. Los asientos se abaten mediante sendos botones a cada lado de las paredes del propio maletero o tirando de una cinta de tela desde la propia banqueta. Además, de serie, incluye un accionamiento eléctrico del portón, que al abrirse conforma una boca de carga muy aprovechable, así como una superficie completamente plana y profunda. Si con todo esto no es suficiente, el asiento del acompañante (con ajustes manuales) también puede abatirse, para facilitar la introducción de objetos alargados.

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El puesto de conducción queda elevado respecto a la línea del capó, con un salpicadero más profundo que en otros modelos de BMW y un parabrisas más prolongado, así como unos pilares delanteros más gruesos. Además, aunque botones e instrumentación son reconocibles como los de un BMW, la distribución de la consola central es algo distinta porque quedan divididos los mandos del audio y los de la climatización, situándose entremedias una guantera muy práctica que se une a numerosos y espaciosos huecos repartidos por todo el habitáculo.Hay gran cantidad de huecos, amplios y bien distribuidos, por todo el habitáculo
Como monovolumen premium que es, las posibilidades de equipar y personalizar el Serie 2 Active Tourer es muy superior a la mayoría de sus alternativas, incluso a las de un Golf Sportsvan que marca la frontera entre modelos generalistas y de lujo. Pues bien, el 218d Active Tourer Luxury que probamos durante una semana incorpora de serie asientos delanteros en cuero y calefactados, o llantas de aleación de 17", además de contar con tecnologías avanzadas como el Head-Up Display a color o el navegador asociado a la pantalla central de 6,5" -opcional de 8,8”-. Como extras, nuestro Active Tourer contaba con el denominado asistente en atascos o "Traffic Jam Assist" -disponible sólo con navegador-, que, entre 0 y 60 km/h, mantiene la distancia con el vehículo precedente y la trayectoria adecuada sobre el carril de marcha.El acabado Luxury alicata de calidad y lujo el interior de nuestro Serie 2 Active Tourer
Ya es hora de ponerse en marcha. Lo primero es hablar del motor (218d), un turbodiésel de cuatro cilindros y dos litros de cilindrada que rinde 150 cv de potencia y 330 Nm de par motor, homologando un consumo de 4,1 litros que en la realidad en una conducción lógica no supera los 5,7 litros. Es un dato excelente en relación a sus prestaciones (208 km/h y 8,9 segundos de 0-100 km) pero sobre todo por la forma en que entrega la fuerza, estando presente una buena reserva de par desde bajo régimen sin necesidad de echar mano del cambio. Por cierto un cambio manual de seis velocidades (hay un automático de ocho por 2.400 euros más) con unos recorridos del pomo que, de cortos y cerrados que son, a veces no son todo lo precisos de insertar que deberían ser y muestran resistencia (el pedal del embrague hay que hundirlo hasta el fondo).El consumo medio real fue de 5,7 litros cada 100 kilómetros
La tracción delantera (y no trasera marca de la casa) y la puesta a punto del chasis están orientados a un uso familiar o general; que nadie espere grandes emociones al volante. Es un coche de reacciones predecibles, fácil de conducir. La suspensión de serie (hay otra opcional más deportiva) es un poco más dura de lo habitual en este segmento, lo que no se traduce en que el Serie 2 Active Tourer pueda enlazar curvas a la velocidad de la luz: por peso y altura, las inercias son acentuadas, y los cambios de apoyo más bien lentos sin ser torpe. Por lo demás este tarado de la suspensión le concede una estabilidad lineal alta y una considerable suavidad de marcha, en ciudad o carretera, para salvaguardar la comodidad de todos los pasajeros.Es un coche de reacciones predecibles, fácil de conducir
OPINIÓN
Creo que por estética y calidad general de los acabados, un cliente que busque espacio y soluciones inteligentes (es decir un coche familiar) puede sentirse seducido: es mucho más práctico que un Serie 1 5p. Si lo conduce y ha cogido otros monovolúmenes de este tamaño, la seducción se puede transformar en ruptura: hay alternativas más confortables, sin ser el Serie 2 Active Tourer un monovolumen incómodo. El consumo y la respuesta del motor diésel de 150 cv juegan a su favor; la factura no tanto: 30.300 euros de base (218d con cambio manual) y a partir de aquí a sumar y sumar… frente a monovolúmenes mucho más baratos que dejan al Serie 2 Active Tourer en tierra hostil.