Avantime 3.0 V6: Emocional

Diego Zotes09 abr 2002
Renault Avantime, todo un ejercicio de innovación que adentra al automovilista en el futuro, en una nueva era del automóvil.
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EMOCIONAL

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En el acto de compra de un coche, ya sea el más básico del mercado, hay un componente siempre presente y que puede inclinar la balanza hacia uno u otro lado, al margen de toda racionalidad, que se llama pasión.

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En algunos casos es insalvable, porque lo emocional determinará por encima de cualquier otra consideración la solución de compra. Y en ese punto estamos con el vanguardista Renault Avantime, todo un ejercicio de innovación que adentra al automovilista en el futuro, en una nueva era del automóvil.
Fernando A. Marqués
Madrid, 26 mar (EFE)
Exterior
EXTERIOR

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La vista del Avantime estimula los sentidos y despierta la admiración en la mayoría de los casos, algo que se pudo comprobar durante la prueba, porque el monovolumen-coupé abre nuevos caminos a la estética y a la propia tecnología.
La descripción estética del Avantime no es fácil. En la parte delantera, el diseñador ha utilizado la filosofía monovolumen para resolver la unión entre el capó delantero y el parabrisas con un plano inclinado que tiene continuidad en un techo traslúcido, con posibilidad de apertura, de grandes dimensiones, y cuyo desarrollo ha costado una fortuna.
Las líneas laterales fluyen limpias hacia la parte trasera, gracias a la desaparición del pilar central y de dos grandes puertas, dos aspectos en cuyo diseño y desarrollo se ha consumido también una fortuna.
Todo se envuelve en una trasera redonda a la vez que radical, con dos cortes verticales que determinan el contorno de un gran portón trasero que da acceso a un generoso maletero de dos niveles. El curvado cristal trasero, otra fortuna.
Interior
INTERIOR

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En el interior, las cosas son más normales, ya que todo recuerda al monovolumen Espace. El salpicadero, de grandes dimensiones, gira en torno a la información digital ofrecida en la zona central, en la que también está ubicada la pantalla del navegador.
El acceso, a través de una puerta gestionada por una bisagra de doble acción que abre sólo unos centímetros, a diferencia de una puerta normal, suficientes para dar acceso a un habitáculo muy panorámico y luminoso.
La ausencia del pilar central facilita el acceso a las plazas delanteras y traseras casi por igual, configuradas por cuatro grandes y cómodas butacas (pueden caber cinco pasajeros, pero el quinto incómodamente). Las plazas traseras obligan a tener las rodillas en una posición elevada. Los pies no caben bajo el asiento delantero.
En la parte delantera la grandiosidad está garantizada. Las dos butacas llevan integrado el cinturón de seguridad para facilitar su puesta y el conductor disfruta de una posición de conducción dominante sobre el tráfico rodado y sobre el generoso volumen del coche, al que hay que acostumbrarse para maniobrar sin riesgos.
CONDUCCION

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Hasta la llegada en unos meses de un potente motor diesel, el Avantime está a la venta con un propulsor de gasolina de seis cilindros en uve, el ya conocido y compartido con el grupo PSA Peugeot Citroen, que rinde 210 caballos de potencia, suficiente para moverse con agilidad con este coche, eso sí, a cambio de un consumo algo más elevado del oficial.
El funcionamiento de este motor es suave y silencioso, como suele corresponder a este tipo de motores en berlinas de clase alta, y muestra una dinámica progresiva de la que es responsable, en parte, la caja manual de seis velocidades que gestiona la planta motriz.
Para obtener respuestas vivas del motor no queda más remedio que usar el acelerador sin contemplaciones, porque el coche tiende a dormitar como consecuencia de unas relaciones de cambio algo largas en las últimas velocidades.
Las actitudes dinámicas del conjunto chasis-suspensiones, están dentro de los cánones de una berlina de gran confort, es decir, suspensión confortable en carreteras de buena factura y compromiso justo en condiciones exigentes o más deportivas.
El chasis muestra buenas condiciones y una elevada rigidez, a pesar de la ausencia de pilar central, para una conducción rápida y en curvas, únicamente afeadas por el balanceo propiciado por un equipo de suspensión confortable.
De todas las maneras, este es un coche para una conducción turística y, más vale, porque la nueva Ley de Tráfico persigue sin contemplaciones al infractor. La pasión al volante ha de compensarse, en este caso, por la emoción de poseer un coche distinto que ya ha entrado en la historia del automóvil.