Audi R8 Coupé V10: La fiera de Inglostadt

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Diego Zotes06 ago 2014
Si ya el R8 Spyder con el motor V8 nos dejó impresionados, este nuevo R8 Coupé con el motor V10 nos ha dejado absortos. Con los 525 cv de su propulsor asociado al cambio S-Tronic y la tracción Quattro le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y alcanzar una velocidad punta de ¡314 km/h!
Recientemente hemos tenido el placer de ponernos al volante de uno de los coches más deseados del momento y que más portadas ha acaparado durante los últimos años, el R8 Coupé V10 FSI. Audi ha tardado muchos años hasta que se ha decidido a lanzar un superdeportivo en toda regla, habiéndonos deleitado desde hace ya más tiempo con sus berlinas atómicas de la gama S y las estratosféricas RS, desde el modelo A3, hasta el A8.
a favor- Prestaciones desobitadas- Imagen espectacular- Sencillez de conducciónen contra- Diseño interior algo anticuado- Rumoriosidad interior excesiva- Visibilidad
Pero la marca de los cuatro aros, ganadora en 13 ocasiones contando la de este año de las 24 Horas de Le Mans con vehículos ultradeportivos, tenía esa laguna en su haber de no tener ningún deportivo biplaza en condiciones salvando el pequeño TT, Pero podía hacer mucho más… Y llegó el año 2008 en el que presentó su primer R8 con un motor V8 4.2 FSI de 420 cv en versión Coupé. Ese mismo motor evolucionado hasta los 430 cv lo hemos probado recientemente en Autocity en la versión Spyder, que nos ha dejado unas sensaciones excelentes tanto en lo que se refiere a su aspecto como a la deportividad progresiva. Pero le hacía falta algo más para plantar cara a los deportivos de mayor renombre. Por ello, poco después decidió rizar el rizo vitaminando su R8 “básico” movido por el tremendo motor V10 5.2 FSI que entrega 525 cv y lo coloca directamente con la élite de los superdeportivos más rápidos del mundo.

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De hecho, este nuevo motor es el que mueve al Lamborghini Gallardo más potente, el V10 atmosférico del grupo Volkswagen, mientras que el V8 se empleaba en la propia marca Audi que montaba en modelos como el RS4, el RS5, el A8 de anterior generación o el Q7 V8, e incluso en modelos de Volkswagen como la anterior generación del Touareg o el Phaeton.El R8 Coupé V10 supone un escalón intermedio en potencia entre los superdeportivos de élite, pero además goza de un gran confort
Con este nuevo motor encuentra rivales que también han actualizado su potencia como el Porsche 911 Turbo, Jaguar XK-RS, Aston Martin Vantage V12 o el DB9, mientras que sus primos hermanos de Lamborghini batallan en un escalón más exclusivo de mayor potencia por encima de los 550 cv al que sólo puede acceder el R8 V10 Plus.
Maravilla de la tecnología
Si ya el motor V8 de 4.2 litros atmosférico nos parecía una joya de la tecnología por sus cualidades deportivas combinadas con una gran fiabilidad y unos consumos bastante ajustados, más aún lo es este bloque también atmosférico V10 de 5,2 litros que ha afinado hasta su sonido y entrega una escandalosa potencia de 525 cv que le hacen ganar respecto al modelo con motor pequeño nada menos que 0,7 segundos en el 0 a 100 km/h haciéndolo en 3,6 segundos, una de las cifras de referencia entre los deportivos más potentes del mundo, así como alcanza los 314 km/h aumentado en 14 km/h.

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Con estas cifras, una disposición de motor central y tracción integral Quattro, nos podemos imaginar que sus posibilidades no se pueden aprovechar ni al 50% en ninguna carretera convencional, sólo pudiendo llevarlas al límite en un circuito de velocidad donde muestra todo su potencial. Un potencial mucho mayor que el del R8 V8 que probamos con anterioridad, puesto que resulta en cualquier aceleración mucho más explosivo y rabioso que aquel... Su chasis es el propio de un superdeportivo, con una carrocería fabricada en aluminio anclada al suelo por una suspensión ligera de triángulos superpuestos en forma de paralelogramos deformables en ambos ejes con amortiguadores de rigidez variable electrónicamente denominado Audi Magnetic Ride que logran la mayor deportividad cuando se requiere y un comportamiento señorial a bajos regímenes de motor, adaptándose a diferentes usos específicos.
Nuestra unidad iba asociada al nuevo cambio automático de doble embrague S-Tronic de 7 velocidades, que permite aumentar las prestaciones respecto a la caja antigua y reducir notablemente los consumos. Además esta caja es mucho más veloz en su respuesta que la anterior R-tronic de 6 relaciones, brindando más deportividad y más progresividad y confort en los cambios a cualquier ritmo.

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Aspecto soberbio
En cuanto al diseño, resulta tan espectacular como la versión Spyder que probamos, con los simples alicientes en su exterior de los “sideblades XL” (las molduras que se encuentran justo detrás de las puertas en diferentes materiales y colores para llevar aire fresco hacia el motor) que la versión roadster no tiene y el portón trasero de cristal, que como si fuera un escaparate deja ver a la perfección el motor V10 que ruge en su interior.

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El diseño exterior es tan atractivo como el primer día, con nuevas rejillas y grupos ópticos de led
Respecto a la primera generación del R8 se han introducido nuevos paragolpes de aberturas de refrigeración más grandes con tres barras transversales simétricas a las traseras, una nueva parrilla con las lamas transversales cromadas, que en nuestra unidad opcionalmente iban en negro para contrastar con el rojo de la carrocería, así como nuevas ópticas con iluminación por led delante y detrás, delante para la luz diurna con una atractiva forma de ala que hace las veces también de intermitente, así como en las traseras con intermitentes de luz dinámica hacia el exterior indicando que camino vamos a tomar. La zona trasera se refuerza frente al V8 con toda una moldura en color negro por debajo de los faros que albergan las salidas de aire y el soporte de la placa, mientras los tremendos escapes circulares de gran tamaño a cada lado también están rematados en color negro a diferencia del V8 que van cromados. Las llantas de aleación que utiliza nuestra unidad son las mismas de 19 pulgadas de cinco radios dobles que llevaba nuestro R8 Spyder de serie, aunque en color oscurecido, existiendo cantidad de llantas diferentes para esta versión V10.
La estructura general es muy similar al de sus antecesores, con una silueta absolutamente reconocible con el paso del tiempo y anacrónica. Lo que sí está claro es que gusta y mucho, rompiendo cuellos constantemente a su paso y siendo el punto de mira de todos los objetivos de las cámaras, con lo cual algo habrán hecho bien en Audi…
Mayores dosis de lujo nos depara el interior de este R8 V10, con un aspecto casi exacto en lo que a ergonomía y espacio disponible para sus dos pasajeros se refiere respecto al V8 y al modelo original, viéndose igualmente un poco anticuada respecto a nuevos modelos de la competencia. De serie la tapicería es de cuero napa fina de gran calidad, a lo que opcionalmente nuestro V10 sumaba unos bordados en forma de rombos en la zona central que se extiende por los guarnecidos de las puertas, así como las molduras de carbono en puntos clave del salpicadero o el techo forrado en alcántara. Combina a la perfección con las costuras blancas para la piel del salpicadero asimétrico, que resulta toda una delicia para los sentidos.

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El interior de los deportivos biplaza suele ser angosto y demasiado ajustado, pero no es así en el R8, con gran espacio disponible para nuestra ubicación perfecta en el puesto de conducción. Todo está a mano y es fácil e intuitivo de uso. Sin embargo el espacio para el transporte de equipaje es escaso, puesto que con sus 100 litros útiles bajo el capó delantero y los 90 litros tras los asientos delanteros delimitados por una red se nos tornan insuficientes para hacer ningún tipo de viaje, aunque quizás para salvar la papeleta diaria se muestren suficientes…