Audi Q3 TDI 140 cv Quattro S-Line: El todocamino más juvenil

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Raúl Toledano18 sep 2013
Pasamos examen al todocamino más compacto de Audi, el Q3, que de la mano del motor diésel 2.0 TDI 140 cv y la tracción Quattro se convierte en una especie de turismo elevado de altísimo confort de marcha a lo que se suma el acabado S-Line de personalización deportiva
Pocas carteras rebosan el dinero suficiente para acceder a un todocamino de Audi. Los afamados y reputados ‘Q’, que debutaron en la gama del fabricante de Ingolstadt en 2006 con el gigantesco Q7 y tuvieron continuidad en 2008 con el más equilibrado Q5. Después la familia de SUV’s premium de la marca de los cuatro aros recibió al más pequeño y económico Q3, una fórmula que tenía dos claros objetivos: evidentemente rebajar el precio de acceso a la gama 'Q' y al mismo tiempo concebir un vehículo más ligero y compacto que favoreciese la utilización diaria y los costes de mantenimiento.
a favor- Diseño deportivo - Dinámica on road- Relación prestaciones/consumosen contra- Acceso y altura plazas traseras- Capacidad off road- Precio y extras
El Q3, con sus 4,38 metros de longitud y su 1,61 m de altura, cumplía con estas premisas. Después de una semana a prueba con él, una conclusión parece clara: aúna el dinamismo de un turismo compacto como el A3 (4,31 m) con las capacidades interiores de un SUV de mayor envergadura como es el Q5 (4,62 m). Si abandonamos la marca alemana, el Audi Q3 se encuentra con un poblado grupo de alternativas, tanto en la categoría premium (BMW X1 o Mercedes GLK) como en la generalista (Volkswagen TiguanToyota RAV-4 o Mazda CX-5). Respecto a los primeros, es más pequeño; respecto a los segundos es bastante más caro, menos espacioso, pero ofrece una calidad interior muy superior. Y entre todos, irrumpe la gran amenaza de la categoría, el Range Rover Evoque: más pequeño, menos espacioso, y sin embargo todo un éxito comercial porque dentro de él se esconde el alma de un todoterreno de lujo de tamaño ultracompacto.
Primer Audi fabricado en España, en la planta de Martorell, el Audi Q3 que nos acompaña luce el mismo color de carrocería que la marca utilizó en el lanzamiento publicitario del modelo: el “Naranja Samoa”. Discreto no es, pero es una manera más de que un coche distinguido como éste entre por los ojos sin necesidad de recurrir a las múltiples posibilidades de personalización (carrocería, techo, llantas) a la que se agarran otros todocamino, como por ejemplo el Evoque, con su arcoíris de colores y diseños para casi cualquier rincón de su carrocería.Por su comportamiento dinámico está más cerca de las reacciones de un turismo que de las de un todocamino
Colores aparte, el Audi Q3 destaca por una silueta robusta, compacta y de coupé ligeramente elevado, que, de la mano del acabado deportivo de nuestra unidad (S-Line), permite hablar de un conjunto exterior más agresivo y distinguido del resto de la gama. Concretamente, este Q3 S-Line de prueba (con un precio lista de 36.680 €) ofrece unos exclusivos paragolpes de nuevo diseño, una parrilla delantera con franjas cromadas verticales, llantas exclusivas de 18 pulgadas, raíles sobre el techo y una suspensión rebajada en 20 milímetros. Detalles que combinan a las mil maravillas con otros rasgos comunes en el resto de Q3, como por ejemplo los faros delanteros de xenón plus con LED para el alumbrado diurno; o una trasera abombada y ancha sumamente atractiva gracias al spoiler sobre la luneta, los grupos ópticos de grandes dimensiones, o el protector de bajos en la parte inferior con la doble salida de escape cromada.

Hace pocas semanas escribimos la prueba sobre el Audi A3, y todavía continuamos asombrados de la calidad interior de éste. Del Q3 se podría decir prácticamente lo mismo, aunque Audi lo ha querido hermanar más con el pequeño A1, compartiendo diseños interiores y soluciones tecnológicas. Sin ser un A3, un modelo dos años más nuevo, en el habitáculo de este Q3 se percibe un exquisito cuidado por los pequeños detalles: la moderna instrumentalización; la combinación de materiales de gran calidad como terminaciones en Alcantara, molduras cromadas y plástico blando en las partes altas y visibles de puertas y salpicadero; o unos ajustes entre piezas que lo alejan de vibraciones desagradables.La instrumentalización, la organización de los mandos y la pantalla de 7" sobre el salpicadero, son calcadas a las del pequeño A1
Los elementos exclusivos S-Line, como los asientos de corte deportivos de tela y cuero, volante y pomo de cambio en cuero perforado, o logotipos S Line en los umbrales de las puertas, conforman un envolvente espacio interior en el que el conductor es el gran protagonista. Éste disfrutara de una pantalla de 7 pulgadas, a color, abatible manualmente, y situada en el centro del salpicadero orientada hacia él. La pantalla incluye, entre otras funciones, el sistema de navegación y el Audi Drive Select que modifica la respuesta dinámica del Q3, gestionado por el mando circular “MMI” que como en el A1 está situado en la parte alta de la consola central y no sobre el túnel de transmisión como en el A3. El espacio entre las dos plazas delanteras se aprovecha para el pomo del cambio, la palanca del freno de mano y dos portavasos.
La peor noticia en el interior del Audi Q3 está en su espacio. Hay coches que miden menos de 4,38 metros de longitud y 2,60 metros de distancia entre ejes, mucho mejor aprovechados por dentro. Eso sí, cuatro ocupantes viajan correctamente, sobre todo porque la anchura entre puertas es bastante buena. En las plazas traseras, la altura es un problema para adultos de gran tamaño por la línea coupé de su techo. El acceso al habitáculo es correcto en la parte delantera por la escasa altura de la carrocería respecto al suelo (una cota más propia de un turismo que de un todocamino) y es más complicado en las plazas traseras por el limitado ángulo de apertura de las puertas. Por su parte, el maletero cubica unos 460 litros (1.365 l con los respaldos traseros abatidos) muy provechosos por sus formas regulares, y además incluye una rueda de repuesto en un piso de carga bajo que facilita las maniobras de carga.Las formas regulares, sus 460 litros, y el piso de carga, los puntos fuertes de su maletero
Por todo lo comentado en el párrafo anterior, las capacidades off road del Audi Q3 son limitadísimas: a una altura libre hasta el suelo de apenas 12,7 cm, hay que sumar los dos centímetros de rebaja de la suspensión con el kit S-Line. A pesar de la tracción Quattro, el Q3 está más cerca de las reacciones de un turismo compacto ligeramente elevado que gracias precisamente a la tracción Quattro (hay versiones con tracción delantera, 2.500 € más baratas a igualdad de motor y equipamiento) aumenta la estabilidad dinámica en carreteras con mala adherencia. Además, nuestro Q3 monta el sistema “Audi Drive Select” que permite modificar la respuesta de la dirección, el acelerador, el ESP y el cambio automáticos S-Tronic (si lo montase): en cualquiera de los cuatro modos disponibles, el equilibrio entre confort y deportividad está siempre muy presente.En asfalto, el equilibrio entre confort y deportividad está muy logrado
Por lo demás, el Q3 está basado en la arquitectura clásica de suspensiones tipo McPherson en el eje delantero con un ancho de vía de 1.571 mm y un eje posterior multibrazo con un ancho de vía de 1.575 mm. Los neumáticos de nuestra unidad, de serie, tienen unas dimensiones de 235/50 R18 con llanta de 18 pulgadas delante y detrás, contribuyendo a un elevadísimo agrado de conducción en cualquier circunstancia. Que sea cómodo, sencillo de conducir, y que transmita mucha seguridad e información en los cambios de apoyo se debe a una dirección de un tacto excelso y a una distribución del peso entre ejes del 58/42 % delante y detrás, aumentando la rigidez torsional. De vehículos de similares dimensiones, únicamente un Subaru XV se desenvolvía con más agilidad en carretera con mucha curva.
Por último, el conjunto motor/transmisión de este Q3 es de sobra conocido por todos: el bloque 2.0 TDI de 140 cv asociado al cambio manual de seis velocidades y al sistema estar Star&Stop. Una combinación efectiva, porque podemos disfrutar de fuertes aceleraciones desde parado (9,9 segundos de 0 a 100), una buena respuesta del motor hasta que gira por encima de las 4.000 ‘vueltas’ que lo convierte en un coche rápido, y por un consumo que no es disparatado gracias al embrague electrónico tipo Haldex que en esta ocasión monta Audi en su afamada tracción Quattro (renunciando al Torsen de los primeros Quattro) y del sobrepeso que ésta implica hasta unos considerables 1.600 kg: son 5,7 l/100 km en ciclo homologado y que en una conducción normal y mixta se traducen en 7,3 l/100 km.
El motor está bien aislado, ofrece una buena respuesta hasta 4.000 rpm, y consume poco incluso en situaciones de máxima carga