Alfa GTV 1984 vs. 2004: Veinte años no es nada

Autocity22 ene 2004
Que veinte años no es nada... Así decía el tango, aunque lo cierto es que para el mundo del automóvil significan mucho.
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VEINTE AÑOS NO ES NADA

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"Que veinte años no es nada..." Así decía el tango en la voz de Carlos Gardel; aunque lo cierto es que para el mundo del automóvil esta célebre expresión no sería válida, ya que veinte años significan mucho para los vehículos a motor. Muchos avances técnicos, numerosas modificaciones estilísticas, importantes cambios conceptuales... tantos, que la forma de conducir un coche de primeros de los años 80, y la forma de hacerlo con uno actual poco o nada tiene que ver.

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  El progreso en el automóvil es rápido y beneficioso, pues nadie discute que los coches de hoy son más seguros, más rápidos, menos contaminantes, etc. Lo que ya no todo el mundo está de acuerdo es en si son más divertidos, encantadores o bellos. Ese es un debate en el que no entraremos, dejándolo para nuestros lectores. Como ejemplo para esta curiosa "comparativa" hemos escogido un deportivo pertenciente a una marca de larga historia: Alfa Romeo y su GTV 2.0. Carrocerías muy distintas, chasis totalmente opuestos, inyección directa de gasolina uno y dos carburadores dobles otro, propulsión trasera el antiguo y tracción delantera el moderno ¿En qué se parecen? Pues en principio sólo en el nombre, pero veremos más detalles en nuestro análisis.
Evidentemente no se trata de hacer una comparativa para descubrir cual es mejor, sería absurdo. Sólo pretendemos, al fijarnos en este ejemplo,analizar en qué han mejorado especialmente los coches del siglo XXI, en qué se diferencian las sensaciones que transmiten al volante, y en definitiva, comprobar la evolución del automóvil.
La confección de este reportaje ha sido posible gracias a que, cada vez en mayor número, unos cuantos aficionados conservan con cariño y esmero vehículos que, todavía no son catalogados como históricos, pero que poseen un encanto especial por algún motivo concreto. Es un hecho que el coleccionismo de coches se está expandiendo, ya no en las "altas esferas", que siguen habitadas por unos pocos pudientes que guardan en su garaje ejemplares de Rolls-Royce, Ferrari, Aston Martin, etc, sino en la base, en la categoría de los vehículos "pre-clásicos", como lo puedan ser muchos Seat de los años 60 y 70, Lancias, Alfas, Minis, VW "Escarabajos" y un largo etcétera de coches, que sin resultar especialmente costosos, sí conservan un gran valor dentro de la historia del automóvil.
Enrique Marco, Autocity.
2 de Enero de 2004
CARROCERIA Y DETALLES

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Un deportivo coupé, antes que nada, debe poseer una atractiva carrocería, y para ello lo mejor es contar con diseñadores del máximo prestigio. En este caso así es, pues mientras que Giugiaro se encargó del GTV fabricado entre 1974 y 1986, Pininfarina se ocupó del modelo que nació en 1995 y que hoy, con leves retoques, sigue vigente. Aunque las medidas exteriores de ambos modelos sean similares, el estilo prácticamente no tiene nada que ver, resultando el GTV actual de mayor distancia entre ejes pero con una habitabilidad y maletero mucho menor. Y es que mientras en el del 83 viajan cuatro pasajeros bastante bien, en el de hoy las plazas traseras sólo sirven para niños o para adultos como emergencia en trayectos cortos. El maletero lo mismo, 370 litros el veterano y sólo 110 litros el GTV 2003.
El equipamiento de sendos GTV difiere significativamente. El GTV 83 se destacaba en su tiempo con elevalunas eléctricos y volante de madera o cuero regulable, y presentaba ya como opción el aire acondicionado y la dirección asistida. Pero todo ésto queda muy lejos de los actuales niveles de acabados, y eso que el GTV 03 no es de los más equipados. Aún así, trae de serie aire acondicionado, ABS, control de tracción y airbag para conductor y pasajero.
Y por supuesto, uno de los mayores avances es el del ajuste de los materiales y la insonorización, campo en el que el modelo actual mejora muchísimo.
Chasis y motores
CHASIS Y MOTORES

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La concepción de ambos GTV es totalmente distinta. Podemos decir que su "esqueleto" no se parece en nada, pues el planteamiento de suspensiones y transmisiones es diferente por completo. El GTV del 83 es un modelo curioso, con su tradicional propulsión trasera y el efectivo y peculiar eje trasero De Dión. Además montaba frenos de disco también para las ruedas traseras, algo no muy habitual para la época. Por el contrario el nuevo GTV recurre a la tracción delantera y a unas modernas y elaboradas suspensiones independintes en ambos ejes.
Los motores tienen la similitud de ser de cuatro cilindros en línea y de un cubicaje de 2,0 litros, pero aquí terminan las semejanzas. La mecánica del Alfetta se caracterizaba por su doble árbol de levas en cabeza accionados por cadena, un motor que fue muy utilizado para la marca durante varios años y que dio 130 cv y un excelente resultado. Eso sí, la generosa alimentación (dos carburadores dobles) debía estar correctamente puesta a punto, lo que requería manos expertas.
El actual GTV 2.0 utiliza el moderno sistema de inyección directa de gasolina JTS, el cual sustituye al anterior 2.0 Twin Spark de inyección indirecta. Mientras que otros fabricantes han utilizado dicho sistema para reducir el consumo de combustible (como el FSI de Audi), Alfa Romeo, haciendo gala de su talante deportivo, ha encaminado el desarrollo hacia un rendimiento de altura, y lo consigue con sus 165 cv.
LA CONDUCCION

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Sentados al volante de los dos GTV notamos el mismo inconveniente: los conductores de 1,80 metros de estatura en adelante se encuentran con la cabeza casi pegando en el techo, aún en la posición de la banqueta más baja (regulable en ambos). Por lo demás, se puede decir que resultan cómodos, mucho más el actual gracias a su asiento con buena sujección lateral. Arrancar el motor es sencillo en ambos, aunque en frío en el antiguo habrá que tirar de la palanca del estrangulador (un elemento que poco a poco lo conductores venideros ni sabrán de que se trata).
El nivel de ruidos y las vibraciones dejan claro el paso del tiempo, pues la diferencia es abismal. Eso sí, escuchar los dos carburadores de doble cuerpo tiene su encanto para los aficionados a la mecánica. No hay que olvidar que el moderno 2.0 JTS -aunque al ralentí casi ni suena- al elevar el régimen de giro emite un buen sonido, no tan embriagador como el del V6, pero bastante bueno. Cuando inicamos la marcha ya observamos como la suavidad del actual contrasta con la rudeza del veterano (sobre todo si, como en la unidad probada, carece de dirección asistida y además monta los neumáticos opcionales 195/60 R15). Las marchas se engranan ahora con dulzura y mayor facilidad, y la conducción resulta mucho más sencilla.
Por lo que se refiere a la respuesta, los 130 cv del GTV 2.0 83 son más que suficientes, y además destacan por ofrecer lo mejor de sí a un régimen medio, por lo que se pueden calificar de muy utilizables. Con este motor es posible adelantar a una buena parte de los coches actuales, como lo demuestra su marca en aceleración, más ventajosa que la de muchas berlinas y deportivos de hoy. No obstante, la mejoría de prestaciones es evidente, pero tampoco como para descolgar rápidamente al "viejo" GTV.
Pero donde más diferencias observamos es en el comportamiento. Debemos matizar que aunque nuestro protagonia sea de 1983, su construcción es de 1974, por lo que trasmite unas sensaciones "muy de los 70". Su comportamiento lo marca la propulsión y el eje trasero De Dion, el cual "trabaja" de una forma muy particular pero tremendamente efectiva. Como punto positivo o negativo, según se mire, diremos que el viejo GTV es "de los que hay que conducir" y el moderno "de los que se dejan conducir". Es decir, que en conducción rápida el veterano deberá ser pilotado por un conductor con cierta experiencia y destreza, mientras que al volante del actual se sentirá seguro hasta el conductor más novel, gracias a sus fáciles sensaciones. Lo cierto es que este último comentario se puede aplicar a una buena parte de las hipotéticas comparativas que hiciésemos entre vehículos de los 80 y del 2000 en adelante.