Alfa GT 2.0 JTS Selespeed: Cuidado, que engancha

Diego Zotes29 may 2004
El cupé de Alfa Romeo prometía mucho, pero la impresión que me he llevado ha sido aun mejor. Estable y rápido, al tiempo que ágil y refinado, su excelente comportamiento es aun más destacable cuando se compara su precio con la competencia.
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¡CUIDADO, QUE ENGANCHA!

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Desde que Alfa Romeo dejó de fabricar en 1986 el GTV diseñado por Guigiaro no había vuelto a disponer de un auténtico coupé de cuatro plazas. El actual GTV es un 2+2, es decir, dos plazas delanteras con dos pequeños asientos en la parte trasera. Este GT es en cambio un atractivo cupé que detrás ofrece dos plazas suficientemente cómodas, no en vano deriva de la berlina 156 manteniendo su batalla y una indudable influencia estética.

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  El GT tiene sin embargo un toque deportivo más notable que la ya de por sí bastante dinámica berlina de la que procede. Suspensiones, dirección y frenos responden con más exactitud y animan a subir más y más el ritmo en cualquier trayecto. Es una delicia de conducir, y no porque sea muy deportivo sino por evitar serlo a costa de cualquier consideración; el GT de Alfa nunca deja de ser suficientemente cómodo, refinado y agradable. Esta virtud, tan importante como la de ser rápido y divertido, hace que un coche con carácter sea gratificante en el día a día y no solo a la hora de buscar las mejores prestaciones.
El motor JTS rinde 165 caballos y la caja robotizada Selespeed de cinco velocidades con gatillos en el volante destaca por un excelente funcionamiento. Merece la pena respecto al cambio manual convencional por comodidad, suavidad y hasta prestaciones puras. El propulsor ofrece alto rendimiento a partir de medio régimen y una respuesta a bajas vueltas suave pero no muy consistente. Los consumos no son bajos, pero tampoco exagerados y por tanto resultan correctos teniendo en cuenta que por el carácter del coche estos no deben ser una preocupación fundamental para su propietario, y si lo son, tiene un excelente JTD de 150cv a su disposición.
Teniendo en cuenta su gran equipamiento el precio del Alfa GT es atractivo, más aun comparándolo con sus rivales, que a igualdad de equipamiento resultan más caros en todos los casos.
Carlos Lera, Autocity
18 de Mayo de 2004
Motor y comportamiento

MOTOR Y COMPORTAMIENTO

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El bastidor procedente del 156 recibe para la ocasión algunas modificaciones destinadas a limitar el balanceo, mejorar por tanto las sensaciones en conducción deportiva. La suspensión delantera dispone de un paralelogramo superior, mientras que en la zaga se recurre a un McPherson con tirantes específicos.

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Suspensiones, dirección y frenos
Además de conseguir su cometido las suspensiones ofrecen reacciones moderadas y nobles junto a una eficacia notable. Van muy bien sobre cualquier tipo de carretera, porque la dureza no es exagerada sin que por ello llegue a echarse en falta amortiguadores de mayor presión cuando se les exige sobre buen asfalto.
Igualmente competente resulta la dirección, bastante directa y un poco más dura de lo que se estila, con un tacto realmente satisfactorio. Su único defecto es un ángulo de giro de 11,5 metros entre bordillos que complica más que en otros coches algunas maniobras. Los frenos de disco en las cuatro ruedas son ventilados de 284 milímetros en el tren delantero y macizos de 276 mm. en el trasero. Cumplen perfectamente pero el pedal trasmite un tacto esponjoso tras un uso muy exigente, sin perder potencia no obstante.
Reacciones
No ofrece una tendencia muy definida a deslizar de uno u otro eje, es por lo tanto bastante neutro y muy agradable porque el frontal entra en los virajes con rapidez y precisión, la zaga no se descoloca más que en casos extremos con una dulzura inusual en un tracción delantera, y en definitiva el paso por curva es muy rápido. Al salir pierde tracción en contadas ocasiones y cuando esto sucede el control electrónico no actúa a la ligera, notándose sus correcciones solamente cuando realmente pueden ser de ayuda. A ver si aprenden otros fabricantes que incorporan sistemas innecesariamente celosos de su trabajo. El control de estabilidad sigue la misma pauta que el de tracción, permitiendo deslizar un poco. La eficacia en curvas es comparable a la estabilidad en recta, agradando por comodidad al conducirlo en vías rápidas.
Motor
El motor tiene el carácter que se espera de un coche que luce el "biscione" en su calandra triangular, y además goza de tecnología de vanguardia bien aplicada. Mientras que unos fabricantes recurrieron a la inyección directa de gasolina y retiraron sus motores por no resultar satisfactorios en la práctica y otros los mantienen en catálogo por imagen (supongo) sin que resulten destacables en ningún aspecto, el JTS 2.0 de Alfa cuenta con tecnología avanzada y rendimiento ejemplar. Antes de valorar otros aspectos de funcionamiento quiero mencionar algo subjetivo pero importante como es el sonido. La banda sonora original del motor es una maravilla, bien afinada y muy estimulante.
Un dos litros de 165 caballos supone una relación cilindrada / rendimiento notable, y teniendo esto en cuenta es comprensible que a bajo régimen no sea de los mejores. Sin embargo a partir de ahí tiene todas las virtudes que se pueden esperar. También hay que valorar que el carácter alegre y la querencia por la zona alta del cuentavueltas pasa factura en los consumos, pero no es algo escandaloso y menos aun en comparación con sus rivales.
Puede que consuma más que un 2.0 de 130/150 caballos, pero es menos glotón que la mayoría de los motores de su potencial. La media comprobada en nuestro circuito habitual de consumos, combinando ciudad, carretera de montaña y autopista, fue de 9,8 litros cada 100 kilómetros.
Equipamiento y acabados

EQUIPAMIENTO Y ACABADOS

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El interior del Alfa GT recuerda ligeramente al 156, pero se trata de un diseño propio. Los materiales empleados en el salpicadero y guarnecidos plásticos son similares a los de la berlina con la que comparte buena parte de la mecánica, lo que es una garantía de que se trata de unas excelentes calidades cuyo resultado con el paso del tiempo no ha dado lugar a quejas. Un equipamiento excelente
El aspecto es elegante y ergonómico, todo queda a mano, y el cuadro de instrumentos es marca de la casa, con dos esferas grandes para velocímetro y tacómetro entre las cuales se sitúan otras dos más pequeñas que indican temperatura del agua y nivel de gasolina y una pantalla multifuncional que informa de los datos recogidos por el ordenador de viaje, equipo de sonido y mensajes de alerta. La lectura del conjunto es excelente porque hace un efecto visera que evita los deslumbramientos y los gráficos son sencillos de interpretar de un vistazo. El equipamiento del acabado "distinctive" es realmente completo. Por ejemplo ofrece la tapicería de cuero de muy buena calidad, un buen equipo de sonido cuyo lector de CD reproduce archivos MP3 y climatizador automático de doble zona. Teniendo en cuenta el precio de 31.300 euros resulta mucho mejor que cualquier otro competidor.

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Asientos bien resueltos
Los asientos sujetan bien el cuerpo y son muy cómodos, pero al puesto de conducción le eché en falta una regulación más amplia en altura que permita bajar el asiento para lograr una posición más deportiva, aunque en conjunto con el volante se consigue un buen compromiso. El espacio para pequeños objetos es a mi juicio suficiente para un cupé, aunque se echará en falta algo más de espacio en la guantera, muy reducida, como sucedía también en el 156. Tiene bolsas en las puertas y una cajita retráctil en la consola central para guardar tarjetas y cosas pequeñas, así como un cajón en el interior del reposabrazos. Las plazas traseras son suficientes sin más. La plaza central es válida para un trayecto corto, aunque por anchura repercutirá en una posición incómoda también para los pasajeros de las plazas laterales.
El maletero no destaca por espacio ni por el aprovechamiento que se hace del mismo. Con 320 litros es bastante más pequeño de lo que se lleva en la categoría y paga el escaso voladizo posterior de la carrocería. La boca de carga tampoco tiene muchas ventajas a pesar de contar con portón, pues al levantarlo se muestra demasiado estrecha, pero bueno, se trata de un cupé y como tal este tipo de inconvenientes deben ser tomados como parte de su carácter, que cede practicidad en ciertos aspectos cuando se topan con la estética, quizá más importante que 100 litros más para las maletas.