ABT R8 Spyder: Mucho más que un cabrio

a fondo ABT R8 Spyder 1
David Ordás23 abr 2010
Tras el espectacular ABT R8 GT-R, los chicos de ABT han decidido que era el turno del Spyder, la variante descapotable del super-deportivo de Audi, al que han convertido en un modelo aún más rápido y atractivo.
Los chicos de ABT no se conforman con su espectacular y rapidísimo ABT R8 GT-R, que ya analizamos coincidiendo con su presentación en el salón de Ginebra, sino que han decidio llevar una propuesta similar a la variante Spyder del super-deportivo de Audi, para hacerlo igual de atractivo y poderoso.
Así nace el ABT R8 Spyder, una preparación atrevida y eficaz, gracias a la que el R8 Spyder se puede codear con los cabrios y GTs más rápidos del mercado.

Vitaminas V10.

El ABT R8 Spyder esta propulsado por el V10 de 5,2 litros de ciclindrada de Audi, que tras pasar por las manos de los ingenieros de ABT, aumenta su rendimiento hasta los 600 caballos de potencia, 75 más que en la versión de serie. Con esta mecánica vitaminada, el R8 acelera de 0 a 100 en solo 3,8 segundos, y consigue una velocidad punta de 320 km/h.

Aunque la preparación mecánica es muy similar a la de su hermano, el ABT R8 GT-R, la aceleración del Spyder no se acerca a los 3,2 segundos que el GT-R emplea en acelerar de 0 a 100, ni llega a los 325 km/h de velocidad punta. Esto se explica no solo por los 20 cv de diferencia (600 cv el ABT R8 Spyder y 620 cv el R8 GT-R), sino por su mayor peso y su menor eficiencia aerodinámica.

Pero si bien los ingenieros ya sabían que igualar las prestaciones del GT-R era misión imposible, no estaban dispuesos a perder ni un ápice de deportividad. Por eso todas las nuevas piezas y modificaciones aerodinámicas se han llevado a cabo integramente en carbono, con un estilo que busca resaltar el carácter radical del coche, y que casa perfectamente con las espectaculares llantas ABT CR Superlight, las cuales además de ofrecer un aspecto inigualable, disminuyen el peso con respecto al conjunto original. La nueva suspensión rebaja la altura al suelo del modelo, con lo que mejoran no solo las reacciones del coche, sino que le aporta un aspecto aún más agresivo.