407 HDi vs. Avensis D-4D: Corbata y gemelos

Diego Zotes12 nov 2004
Hemos puesto en una balanza la agresividad disfrazada de elegancia del Peugeot 407 por un lado y el conservadurismo de alta calidad del Toyota Avensis por otro.
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CORBATA Y GEMELOS

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Hemos puesto en una balanza la agresividad disfrazada de elegancia del Peugeot 407 por un lado y el conservadurismo de alta calidad del Toyota Avensis por otro. El resultado es de equilibrio de fuerzas por la complementariedad de ambos conceptos.
El de las berlinas ejecutivas es uno de aquellos segmentos en los que las marcas generalistas no pueden dejar de estar, aunque llevarse el gato de las ventas al agua no es tarea fácil para ningún constructor, dado que no hay fórmulas mágicas. Se trata de vender al público probablemente más exigente con el estatus que el vehículo le confiere, que busca representación y al mismo tiempo que su inversión sea rentable. Además, en los últimos años los vehículos de más de 4"5 metros están resultando el pilar de servicio de las empresas de renting, probablemente el cliente más exigente con la rentabilidad del vehículo. En este sentido es significativo que el 407 haya sido elegido Coche de Flotas del año 2004.
Los dos contrincantes que tenemos hoy aquí son dos ejemplos claros de interpretaciones diversas (incluso opuestas) de lo que puede ofrecerse en el segmento D medio, sin que ninguno de los dos pueda calificarse de más arquetípico que el otro. Por un lado, tenemos el recién llegado Peugeot 407, continuador de una saga de ejecutivos muy apreciada por nuestro mercado ya desde los tiempos del 405, y que en esta entrega apuesta por remarcar el aspecto agresivamente elegante y combinarlo con un interior sobrio. Por el otro, el Toyota Avensis viene a continuar el trabajo iniciado por su anterior generación, aunque ahora desde una óptica más conservadora y un planteamiento cualitativo más marcado que pesa por encima del factor precio.
Ernest Viñals
Comportamiento

COMPORTAMIENTO: COMODOS RUTEROS

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Con algunas salvedades, ambos modelos destacan por la comodidad en orden de marcha y la suavidad del tarado de suspensiones. Esto se demuestra especialmente en el Avensis, muy blando y orientado a rodar a velocidades medias por buenos asfaltos, mientras en el 407 asoma un poco más de comportamiento deportivo, lo que le permite dar bastantes satisfacciones en carreteras nacionales rápidas y algunas en comarcales. Mientras el Toyota se muestra bastante sobrevirador a ritmos elevados y un tanto lento de reacciones en maniobras rápidas, el Peugeot es preciso y noble, aunque cabecea con cierta facilidad si entramos en curva con mucha inercia. A la hora de detener el vehículo, tanto el 407 como el Avensis aprueban con buena nota. El tacto del pedal parece un poco más brusco en el francés y más suave en el nipón, pero los dos cuentan con un buen rendimiento de la frenada incluso a altas velocidades o durante utilizaciones exigentes. En ambos, el ESP es de serie (en el Toyota se llama VSC).
Hagamos un apunte final al precio y su relación con el equipamiento. Los dos modelos suman un precio de tarifa alrededor de los 26.000 € (300 € por debajo el Toyota, 450 € por encima el Peugeot), por tanto son perfectamente homologables. Mientras en el Avensis se aplica la máxima de la marca de reducir el equipamiento opcional al mínimo (sólo puede escogerse la pintura metalizada y el sistema de navegación), el Peugeot es un poco más flexible en la personalización. En cualquier caso, elementos como los faros de xenón o la tapicería de cuero son opcionales en el 407 y de serie en el Avensis, y esto debe considerarse un factor diferencial que los separa.
En resumen, nos encontramos ante dos berlinas de alta calidad a un precio razonable y competitivo, con un equipamiento muy completo en ambas, con grandes cualidades ruteras y una economía de uso muy destacable. Nos decidiremos por el Peugeot si buscamos una respuesta dinámica más contundente y deportiva y por el Toyota si en cambio esperamos encontrar comodidad, mayor habitabilidad y unas prestaciones correctas pero no deslumbrantes.
Espacio y acabados

ESPACIO Y ACABADOS: TIPICAMENTE SEDANES

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Nuestros protagonistas disfrutan de unas dimensiones externas generosas. A pesar de que visualmente parezca lo contrario, el 407 es 4 cm. más largo que el Avensis. El efecto óptico se debe a un diseño en cuña de la carrocería del Peugeot, con el parabrisas muy inclinado que apenas rompe el ángulo del capó, líneas angulosas frente a las líneas clásicas y más redondeadas del Toyota, que luce capó y maletero con perfil casi plano. El frontal del galo, con la generosa entrada de aire heredada del espectacular 206 GTI de rally, rezuma agresividad, mientras el nipón apuesta por la serenidad plasmada en trazos más horizontales.

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Por dentro, el diseño del Peugeot es más aséptico que el del Toyota, en el que parece haber más voluntad de alcanzar un nivel superior. Verdaderamente, el Avensis da una sensación de lujo que el 407 suple con un concepto de mayor funcionalidad. Será por las inserciones simulando madera del Toyota, por el volante de grandes dimensiones o por la tapicería de cuero (de serie) de color beige. El caso es que dentro del Avensis uno se siente más respetable.
En cuanto a cotas de habitabilidad, ambos modelos gozan de plazas delanteras con un buen espacio. Quizás el Avensis da mayor impresión de cerrazón, probablemente por lo avanzado del parabrisas en el 407 que deja respirar más la vista, aunque eso compromete la visibilidad en los laterales delanteros, más complicada aún a causa de los montantes intermedios en las ventanillas y la ubicación de los retrovisores externos. En las plazas traseras sí hay diferencias, y muy marcadas. El ganador descarado es el Avensis, con un espacio para las piernas que ya quisieran modelos mayores del segmento Premium. El espacio para los pasajeros traseros del 407 es escaso, al uso de lo que empieza a ser una mala costumbre en el segmento. El mullido de los asientos es más blando en el Peugeot, por tanto menos cómodo en viajes largos, pero superan en sujeción lateral a las butacas del Toyota, en el que fácilmente nos patinará el trasero en curvas muy pronunciadas.
A la hora de cargar bultos, el maletero del Toyota cuenta con mayor volumen y profundidad, pero unos extraños contrafuertes junto a las ruedas hacen desaprovechable el espacio entre éstas y el respaldo del asiento trasero. La boca de carga del Peugeot es más ancha y más baja que la de su contrincante, por lo que en el francés es más difícil entrar objetos voluminosos.
Motores

MOTORES AHORRADORES

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Cómo no, los dos modelos cuentan con propulsores de gasóleo de última generación y además esta motorización es la más popular en el mix de ventas del modelo, tal como sucede en todo el segmento ejecutivo en general. Tanto el 407 como el Avensis desplazan 2 litros de cubicaje y ambos utilizan inyección directa Common Rail con turbocompresor de geometría variable y culata de 16 válvulas, pero la diferencia de rendimiento es abismal entre uno y otro. En cambio, une a estas dos berlinas el ajustado consumo, homologado en ambos casos por debajo de los 6 litros a los 100 km.

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El Toyota queda relegado al segundo puesto de las prestaciones separado del Peugeot por los 20 CV menos que eroga, y eso salta a la vista a la hora de conducirlo. Indudablemente, el japonés necesita hacerse con un propulsor turbodiesel más competitivo para poder codearse con berlinas homólogas, dado que lo habitual en esta porción de mercado es encontrar potencias en torno a los 140 ó 150 CV. Cierto es igualmente que el Avensis anda dignamente, gracias a un buen escalonamiento del cambio, de 5 velocidades en lugar de las 6 del 407. Cabe decir que ninguno de los dos vehículos destaca por la suavidad en el manejo del cambio: en los dos se muestra impreciso y demasiado esponjoso.
Por su parte, el rendimiento del Peugeot sorprende ya desde el primer momento. Los 136 CV del nuevo motor 2.0 HDi, desarrollado conjuntamente con Ford, parecen muchos más, gracias al enorme empuje que demuestra y que además se alarga con bastante homogeneidad en todo el rango de utilización. Al conducir el 407, sobre todo con marchas cortas o medias, tendremos la sensación de estar al volante de un vehículo más ligero y manejable.