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CONDUCCION
Pero pasemos a lo realmente importante en un vehículo de estas características,
las sensaciones que produce en la conducción. Hay una cosa que destaca por encima
todo: el excelente trabajo realizado en las suspensiones. Si el anterior
MGF no destacaba por ofrecer un comportamiento dinámico muy bueno, el actual
modelo ha ganado muchos enteros en este apartado y se sitúa al más alto nivel.
El paso del viejo sistema Hydragás a un esquema más convencional (muelle helicoidal
y amortiguador de gas), pero también más evolucionado, ha dado sus frutos.
Durante la jornada de pruebas pudimos conducir dos modelos: el TF 135 y el
TF 160. Nada más girar la llave de contacto el sonido que percibimos nos
parece muy sugerente, sobre todo en el TF 160. La siguiente sorpresa positiva
viene cuando accionamos el cambio, cuya palanca posee unos recorridos muy
cortos. Y la tercera, pero quizá la más importante, cuando comprobamos el
poderoso empuje del motor, notable ya en el TF 135. Común a ambas motorizaciones
es la mejora de la dirección, variable, ahora un 10% más directa.
Volviendo al tema de las suspensiones, el modelo más potente de la gama trae
el "paquete deportivo 1", notándose significativamente las diferencias de conducción
entre uno y otro modelo. Normalmente se trata de elegir entre confort o efectividad,
pero es que en este caso las suspensiones más evolucionadas repercuten positivamente
en ambas facetas. Además, los discos frenos son más potentes en el TF 160, por
lo que entre unas cosas y otras podemos decir que, si preferimos el TF 160 que
el TF 135, nuestra elección ha sido motivada en mayor medida por el comportamiento
dinámico que por la diferencia de potencia.
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