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500 Abarth 1.4. Valores del pasado
Fuente: Agencia EFE

500 Abarth 1.4. Valores del pasado
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En este revuelo de la crisis recuperar valores del pasado se antoja como un buen antídoto y Fiat, que tiene mucho donde escarbar, ha recuperado la marca Abarth como santo y seña de sus preparaciones deportivas en los modelos más pequeños de la gama.

Abarth, que en su etapa dorada de mediados de los cincuenta, sesenta y setenta, era un punto de referencia en preparaciones deportivas con carrocerías de estilo muy propio, hoy retorna con misiones más ambiciosas y se convierte en la quinta marca del grupo con el referente deportivo como estandarte.

La partida de este renacimiento se hace con el 500 Abarth y el Grande Punto Abarth, ambas evoluciones muy racing de los modelos estándar del fabricante italiano.

El 500 Abarth es la primera referencia para EFE de esta recuperación de la firma del escorpión y, naturalmente, los elementos distintivos de su ADN deportivo sellan por doquier a este coche que es todo un divertimento conducirlo.

El valor de la personalización es una de las sinergias del modelo. Múltiples son las posibilidades en las mezclas entre carrocerías, equipamientos, tapicerías y otros ornamentos deportivos que, hasta casi se puede decir, que es un coche personalizado sin los excesos del tunning. Por opciones que no quede, y hay hasta un kit que puede elevar la potencia de los 135 CV de la versión de salida hasta 160.

El retorno de Abarth ha partido de un modelo, en el que, sinceramente, se pude plantear el debate del huevo y la gallina, en el sentido de si el Fiat 500 ha hecho a Abarth, o viceversa, porque lo cierto es que este traje de corte tan deportivo le sienta a las mil maravillas al mítico utilitario de Fiat

El dibujo del Fiat 500 está en todos y cada uno de los elementos de este modelo. No hay ninguna otra posibilidad de interpretación, pero el juego de los posibles equívocos dura solo lo que se tarda en echar el primer vistazo.

El logotipo de la marca está bien resaltado en cantidad y calidad, el dibujo del escorpión es un elemento llamativo en el capó y en las llantas de perfil bajo multirradio. Una banda continua y discontinua recorre el bajo de los laterales y los spoilers, faldones y alerones, junto al doble tubo de escape, completan el decorado de tan singular creación.

En el Abarth 500 las sensaciones deportivas se prolongan en el interior con la misma fortuna que en el exterior. Todo está a punto para saborear una conducción diferente, divertida y tan atrevida como la osadía que se quiera imprimirle.

Los pedales cromados, el volante y el pomo de la palanca forrados en piel, los asientos envolventes, algo duros, bien dimensionados en respaldo y banqueta y con el atributo de un muy buen envolvimiento para fijar a las mil maravillas la posición del cuerpo.

Queda más, pues este pequeño es grande en estos atributos ornamentales para que se vea que la recuperación de Abarth no es cosa de coyuntura, sino de estructura perdurable. De este modo, en el equipamiento de serie hay dos elementos esenciales para apurar al máximo las prestaciones de una conducción más radical.

El primero es el botón ubicado en el salpicadero con el distintivo sport, una especie de overboost que dota al coche de un grado de respuesta en recuperaciones y aceleraciones que son toda una delicia y hasta añade ese ruido sutilmente ronco que se percibe conforme sube el régimen de giro. Ello, sin obviar una asociación con una dirección más dura que facilita en todo momento la precisión de las trazadas.

Eliminada esta función sport, el coche se torna cansino y hasta abjura de ese ruido de coche deportivo al uso. Cierto es que la resistencia del volante se equipara a la suavidad del sistema City patentado por Fiat para facilitar al máximo las maniobras urbanas. Verdad es también que no es desdeñable si en el ámbito urbano se quiere aplicar la economía de escala de consumos más moderados, pero con esta opción el coche no presenta, ni por asomo, la hipnosis racing y de divertimento que están a flor de piel en su genética.

El motor es un cuatro cilindros de 1.4 litros y 135 CV, con sobrealimentación, que tiene un comportamiento ideal para lo que quiere transmitir el pequeño Abarth. El soplido del turno se nota en seguida, pues en bajos regímenes este coche ya deja entrever sus posibilidades. Remonta sin la más mínima dificultad hasta poco más allá de las 6.000 revoluciones, aunque su punto óptimo está en el tramo entre las 3.000 y 5.000.

Y como buen travieso, se muestra como orgulloso de esa fechoría de esconder con suma facilidad registros muy altos de velocidad. Es preciso prestar atención frecuente al cuentakilómetros para contener su propensión a disparar la aguja de este testigo, incluso a regímenes muy comedidos de vueltas y, con ello, eludir las sanciones por exceso de velocidad.

La vinculación de estos coches pequeños con caballaje de segmentos superiores a mayores riesgos de accidentalidad está superada en el 500 Abarth con unos elementos dinámicos de primer orden. La dureza de las suspensiones acentúa su agarre al firme, aunque ello conlleva rebotes muy secos en cualquier bache o irregularidad sobre el firme. Este contrapunto le deja en mala situación para viajar pues en trayectos largos el agotamiento para el pasaje está asegurado, por esa causa, y también por mor de una habitabilidad trasera escasa aún para personas de tamaño normal.

Por otro lado, y este es el segundo elemento esencial en la dinámica, el agarre y la nobleza de trazada está en todo lo alto, posiblemente por el concurso benéfico que juega el sistema de control de la transferencia de par que el 500 Abarth equipa de serie y que es toda una garantía para abordar curvas de radio muy corto.

La caja manual de cinco velocidades se comporta con desarrollos ciertamente largos, algo que ayuda a mantener el buen ritmo en condiciones más desfavorables de ruta. La palanca, notable en accesibilidad, se queda en aprobado a la hora de juzgar el manejo, por la propensión que tiene a algunos enganches.

En todo el buen compendio que tiene de prestaciones no se puede dejar escapar el consumo, de primera, ya que en prueba se conformó con un gasto de poco menos de 7 litros a los cien kilómetros: muy comedido.

En el otro apartado económico, Abarth añade un componente muy fuerte de exclusividad en su precio, un efecto amortiguado por la amplitud de su equipamiento ornamental y de seguridad.

El 500 Abarth es toda una recuperación de esa filosofía italiana del coche pequeño de altas prestaciones y, sobre todo, de esas prestaciones agradecidas hacia el buen gusto por ese ir un poco más allá de las conducciones normales. El coche gusta y el coche divierte. ¿Se le puede pedir más?

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

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Longitud 3,657 mts

Anchura 1,627 mts

Altura 1,488 mts

Distancia entre ejes 2,300 mts

Vía delantera 1,414 mts

Vía trasera 1,408 mts

Peso 1.035 kgs

Capacidad depósito 35 l.

Capacidad maletero 185 l.

Coef. aerodinámico 0,32

Posición motor Delantero, transversal

Alimentación Inyección multipunto con

turbocompresor de geometría fija

Cilindros 4 en línea (16 válvulas)

Cilindrada 1.368 c.c.

Potencia máxima 135 CV a 5.500 r.p.m.

Par máximo 206 Nm a 3.000 r.p.m.

Velocidad máxima 205 kms/h

Aceleración 0-100 7,9 seg.

Consumo medio 5,4 l./100 kms

Emisiones CO2 155 g/km

Impuesto de Matriculación 4,75%

Dirección Asistida de control electrónico

Diámetro de giro mts

Frenos Discos ventilados 284 mm (DEL.)

Discos 240 mm (TRAS.)

Suspensión delantera Mc Pherson y barra estabilizadora

Suspensión trasera Semi-independiente con eje de

torsión

Tracción Delantera

Neumáticos 195/45 R 16

204/40 R 17 (opcionales)

Transmisión Manual de cinco velocidades

Equipamiento de serie ABS con EBD, control de estabilidad

y de tracción, airbag frontales,

laterales, de rodilla y de cortina,

sistema de frenado al arranque en

cuesta

Precio 18.500 euros

RESTO DE GAMA

-------------

Versión Cilindrada Potencia PVP

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Abarth Grande Punto 1.368 c.c. 155 CV 17.900

COMPETENCIA DIRECTA

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Modelo Cilindrada Potencia PVP

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Citroen C2 1.6 16v VTS 1.587 c.c. 125 CV 12.200

Renault Twingo 1.6 RS 1.598 c.c. 133 CV 15.380

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